Crónicas

Crónica del 25 aniversario del FIB (III): una despedida agridulce

El Festival Internacional de Benicàssim cerraba su 25 aniversario pensando más en lo que le depararía el 2020 que en la propia jornada en sí. Entre la no celebración de la tradicional rueda de prensa, la tardanza de la nota de prensa (llegaría a las dos de la mañana) y los rumores que pululaban en el ambiente, lo extramusical acabó teniendo bastante peso en un domingo donde, a pesar del bajón de gente, triunfó la variedad de las propuestas.

El domingo arrancaría con un escenario principal semivacío donde Disco Las Palmeras! tuvieron que pagar el pato del calor a primeras horas. Concierto correcto donde el cuarteto agradeció al público que se acercase a verles, si bien se les notó que no se encontraban en el ambiente de salas donde se suelen mover mejor. Ni siquiera su hit Cállate la Boca consiguió levantar los ánimos más que de varios fans. Más pasiones levantaron en el Carrefest el trío de tontipop Cariño. Se confirma que hay grupo para rato, viendo la cantidad de gente que arrastraron y que corearon temas como Canción pop de amor o una Bisexual donde les falló la base. Respecto a polémicas, incidieron en el tema del anuncio de Burguer King y el pique con Yung Beef en Twitter justo antes de tocar su versión de Llorando en la limo, posicionándose con un “Viva Antón, que no la Vendicion”. ¿Al final? Mucho ruido y pocas nueces…

Otro concierto que supo a poco fue el Cherry Glazerr. La banda americana liderada por Clementine Creevy promete mucha más actitud en estudio de la que demuestran en directo. Sobre el escenario encontramos a una versión descafeinada de grupos similares de rock alternativo como Wolf Alice o The Kills. Mejor lo hizo Soleá Morente junto a sus admirados Napoleón Solo. El concierto fue de menos a más, ganándose a la mayor parte del público en los temas principales del Ole Lorelei (2018) y en los momentos donde Soleá Morente desataba toda la fuerza de su portentosa voz. El concierto acabaría, al igual que el FIB, de forma agridulce pues en Baila Conmigo es donde los asistentes lo dieron todo bailando al son de la música a pesar de que la cantante olvidase parte de la letra.

La nueva formación de Pimp Flaco llegó al FIB con ganas de comerse el mundo y lo hicieron. Interpretaron prácticamente todos sus temas nuevos (algo factible) en un concierto donde hubo un poco de chulería y algo más de autotune. Sin duda, Cupido constituyen una propuesta musical entretenida que aporta frescura al panorama del trap nacional. Además, en esta ocasión contamos con colaboración de Kinder Malo. En cuanto al resto del concierto, fue muy similar a los que vimos en festivales semanas antes. Pero aún así, mereció la pena acercarse para volver a escuchar en directo temas como Autoestima, Milhouse  o No sabes mentir. Hasta el punto que la semana próxima estarán en el Low Festival y allí estaremos, listos para verles otra vez.

El primer “cabeza de cartel” del domingo sería George Ezra. Aunque sobre el papel Vetusta ocupaban esa plaza, tanto el cantante británico como, sobre todo, Franz Ferdinand, conseguirían reunir a un número mayor de público. George Ezra no tuvo que hacer mucho para hacer un concierto correcto que triunfase entre el público. Con un gran número de canciones de radiofórmula (cinco temas tienen más de 100.000.000 de reproducciones en Spotify), el compositor apareció en escena con una banda a su alrededor para hacer cantar a más de 20.000 personas. A veces, no todo es cuestión de actitud.

En el escenario secundario, Mueveloreina pisaron el tablao’ como si no hubiera un mañana, haciéndonos sentir como si estuviéramos en un after en Benidorm. Simplemente maravilloso. Pudimos disfrutar de temas como Paradiso, Voy, Postureo o Vivas, canción donde no faltó la reivindicación feminista, clamando la igualdad de todos los cuerpos como humanos al margen del sexo biológico. En general vimos a unos Mueveloreina en su salsa, extremadamente participativos y con un público entregado que coreó cada tema.

Mueveloreina – Fotografía de Sergio B. (FestFurz)

Y si antes George Ezra había tirado de hits para compensar la falta de actitud, Franz Ferdinand lo compensaron de sobra. Hace años que la banda de Escocia dejó el status de headliner para convertirse en subliner clásico allá donde van. Pero Kapranos y compañía parece que no se han enterado aún, porque lo que vimos sobre el escenario fue una banda veterana que supo convencer al público de que ellos eran realmente la gran banda del día. Con una alineación improvisada (el batería Paul Thomson estaba a los coros mientras Mike Evans le sustituía), el grupo arrancó fuertemente con No You Girls, The Dark Of The Matinée Do You Want To. Solapando temas de sus trabajos más recientes (Always AscendingRight Action…) con canciones más clásicas y coreadas (MichaelLucid DreamsUlysses), la banda se metió al público en el bolsillo, consiguiendo que la mayoría de los asistentes corease y saltase a su ritmo. El concierto lo cerraron de forma apoteósica con la archiconocida Take Me Out y una versión de 10 minutos de This Fire, donde todo el mundo acabó coreando en Benicàssim aquello de “This fire is out of control I’m going to burn this city”.

Casi sin tiempo entre conciertos, Octavian arrancaba en el Carrefest para un buen número de personas. Pese a su solape con Vetusta Morla en parte del concierto, el público británico apostaba por el rapero. Con un directo más convencional que su trabajo en estudio, supo ganarse a los asistentes con su magnética personalidad. Mencionó a la situación de A$AP Rocky y pidió su libertad, también pidió que el público iluminase el concierto con mecheros y móviles (Lightning) y acabó cerrando el concierto con un pogo que iba de una punta del escenario a la otra. Poco más le pudo faltar.

Pogo de Octavian – Fotografía de Iván S. (FestFurz)

Finalmente llegó uno de los momentos más esperados del festival: el concierto de Vetusta Morla. Sin duda, uno de los actos que más polémica ha suscitado en el festival por tener un grupo nacional como cabeza de cartel. Pero una vez más, sobre gustos no hay nada escrito. Los fans de la popular banda estaban listos para darlo todo con la interpretación íntegra de uno de los discos que dieron el pistoletazo de salida al indie nacional, Un día en el mundo (2008). Incluso buena parte del público extranjero que se acercó con curiosidad a escuchar qué tal sonaban.

Entrando al concierto en sí, nada nuevo. Demostraron una vez más por qué son uno de los mejores grupos del país. Puesta en escena correcta, acompañada de un saber estar en el escenario y sonido simplemente impecables. Cuando un grupo disfruta sobre el escenario se nota y lo transmite al público. En cuanto al setlist, sin muchas sorpresas, ya que en su gira actual suelen tocar varias canciones de Un día en el mundo, por lo que la dinámica del concierto fue bastante similar a otros. Pero claro, esta vez añadiendo temas que rara vez interpretan en directo como Al respirar, La marea o Con la boca en la tierra. También hubo momento para otras que, pese interpretarlas más a menudo en esta gira son casi imposibles de escuchar, como Saharabbey Road o Rey Sol. Para terminar, demostraron que el ser humano es un animal de costumbres, por lo que el concierto acabó con Los días raros. No sin antes haber bajado Pucho al foso para meterse entre el público, como ya suele ser habitual.

Vetusta Morla – Fotografía de Sergio B. (FestFurz)

Aún habría más tiempo para guitarras con los Black Lips en el Carrefest. Sensiblemente perjudicados (el bajista Jared Swilley casi no se mantenía en pie y la multinstrumentista Zumi Rosow tenía bien cerca la botella de J&B), dieron un concierto de garage rock bien sucio y con notables influencias. Lastrados por la hora, se notó el bajón de gente entre el público. Aún así, tuvieron oportunidad de repasar algunos de sus temas más conocidos como O Katrina! Funny. El cierre del escenario principal estuvo a cargo de Hot Dub Time Machine, propuesta de Tom Loud que consiguió exactamente lo que buscaba: hacer bailar a la gente con la mezcla de auténticos hits.

EL FIB 2020 EN EL PUNTO DE MIRA

El lunes por la mañana podría haber sido el día de replantearse las conclusiones del festival: tanto lo que estuvo bien como, principalmente, lo que había que mejorar para que un aniversario de bajón no volviese a repetirse. Pero no dio tiempo. A primeras horas del día se anunció que The Music Republic, promotora detrás de festivales como Arenal Sound o Viña Rock, estaba interesada en comprar el Festival Internacional de Benicàssim.

Tras varios días de incertidumbre, se confirmó la compra y el cierre de Maraworld, empresa que gestionaba el FIB desde el 1997. El futuro del FIB es incierto a día de hoy, pues si bien los nuevos dueños han afirmado su compromiso por establecer los estándares de calidad exigidos por el Ayuntamiento, el modelo de negocio del Arenal Sound aterroriza a los fibers de toda la vida.

A fecha de hoy no se conoce los detalles exactos de la próxima edición del festival, si bien los rumores apuntan a que se mantendrá en las mismas fechas y con precios sensiblemente inferiores. Lo que parece seguro es que los habituales del festival esperaremos ansiosos los primeros detalles de la próxima edición.

Crónica: Sergio B. e Iván S.

Fotografías: Iván S. y Sergio B.