Crónicas

Crónica de Soledad Vélez en Castellón

Recuerdo perfectamente el día que escuché Flecha, el primer adelanto de Nuevas Épocas, trabajo que lanzó Soledad Vélez el año pasado. Estaba conduciendo de camino al trabajo y lo pusieron en Radio 3. Aquello fue un auténtico flechazo al corazón. “Esto pinta muy bien”, me dije. Como fan de su anterior trabajo, Dance and Hunt (2016)ese giro a las melodías pegajosas ochenteras me daba muy buenas vibras… y así fue. Con diez hits incontestables, el Nuevas Épocas se convirtió en uno de mis discos de cabecera del 2018.

Mi admiración por el disco de la pantera negra me llevó a la necesidad de ver cómo lo defendería la artista chilena sobre un escenario. Tras varias tentativas que, por X o por Y, me alejaron de ella, el concierto de Soledad Vélez en el Menta MicroClub supuso por fin mi oportunidad. El sitio es bueno. Una de las salas de moda en la ciudad y con pequeña capacidad para poder ver un concierto íntimo, ajustándose como un guante a la propuesta que defiende la cantante en solitario. Y aún así, con todo de cara, salió mal. Y no, no por ella, ya que Soledad Vélez es una de las mejores profesionales que he visto sobre las tablas.

Llegamos bastante pronto a la sala. Como unos 45 minutos después del horario de apertura. La sala se fue llenando poco a poco, llegando a ser algo más de medio centenar de personas, la mayoría de edad avanzada. El concierto comenzó de una manera un poco abrupta. Y es que no hacen falta presentaciones, sabemos a lo que hemos venido. Soledad Vélez arrancó con El Poder, pero una sensación extraña me recorría. Durante un momento llegué a dudar de si realmente había empezado el concierto o era una pequeña prueba de sonido. Una vez acabado el tema, y con saludo por su parte, me quité esta estúpida impresión de encima. Ahora sí, con los primeros beats de Jóvenes ya sonando, quería dejarme embaucar por su música.

Pero no era la noche. Ni el día. Y de nuevo digo que no, no es por ella. Soledad Vélez estuvo prácticamente impecable. Bueno sí, algún problema de sonido y unas luces algo molestas. Pero los temas son buenos. Muy buenos. Y ella, pese a su coraza quasi mística, se mostró cercana. Y no solo estuvo ahí para cantar, su directo da para mucho más. Sus pasos, sus movimientos, sus juegos con la voz… pequeños detalles que no pude llegar a conectar y entre los que no me pude perder. Y repito, no fue por Soledad Vélez. Fue por el público.

¿Alguna vez habéis estado en un concierto con ganas de gritar que se callase al que está justo al lado? Imaginad cuando quieres hacerlo con toda una sala. Obviamente generalizo, pues había gente que sí había ido allí a disfrutar del concierto. Pero como en muchos aspectos de nuestra vida, unos pocos agitadores consiguen hacer demasiado ruido y llevarse toda la atención. Fue realmente triste ver a aquella gente, ya entrada en años, con muchos gintonics de más y en la primera fila hablando a voces, diciendo sandeces entre canción y canción e incluso de espaldas al escenario. Y también fue muy triste que un comando Jäger, que no había aparecido antes del concierto cuando la gente estaba haciendo tiempo, se pusiesen en mitad de este a hacer fotos, repartir regalos y montar alboroto. A día de hoy aún tenemos que recordar que en un concierto tenemos a una profesional sobre el escenario, que está trabajando y está intentado ofrecer un espectáculo para todo el público. Un público entre los que hay asistentes que queremos escuchar a esa profesional, que hemos ido a ver ese directo y no a escuchar las anécdotas de la persona de al lado.

Pese a lo incómoda que se le notaba a Soledad Vélez, consiguió sacar el concierto adelante, siempre con una sonrisa y con un aguante digno de admirar. Tras Jóvenes, la artista continuó con Cuando Me Dices Que No, tema que habla del fuego interno que se siente por el amor no correspondido. En Compañera vimos un relato frente a la violencia machista y en pro de la igualdad. El tema acabó de forma cortante, sirviendo como punto y aparte entre una primera parte de la sesión más lenta y una segunda parte más bailable.

Parte de la culpa de que la segunda parte del concierto sea la más bailable y coreable es que concentra todos los singles y hits más reconocibles del Nuevas Épocas. Desde Esta Noche, que es el encargado de abrir el disco, hasta el combo de Flecha más Cromo y Platino. Es más, antes de interpretar el que es el primer single de su disco, ella mismo preguntó al público si quería cantar. Más de uno lo hicimos con ella.

Conforme se iba acabando la velada, quedó patente que el concierto solo daría para presentar en su conjunto el Nuevas Épocas y que no habría oportunidad para recuperar canciones de sus trabajos anteriores. Continuó con Pa’ Siempre Vamos a Tu Casa, con una Soledad Vélez embelesada en su actuación, como queriendo hechizarnos con su danza y sus movimientos. Finalmente, acabó el concierto con Ven para Acá, una auténtica canción de fiesta donde ella saltó y saltó al compás de ese pegadizo “La noche acaba de empezar”, dejando una sensación agridulce de lo que tendría que haber sido y lo que al final fue por culpa de un bochornoso público.

Una vez acabado el recital, agradeció la asistencia y se fue directa hacia el camerino. Nos quedamos con las ganas de gratificarle el esfuerzo y su trabajo. Espero poder volver a encontrármela en otras circunstancias. Puede que en su gira con el Liverpool Institute for Performing Acts. Los caminos del tiempo dirán.

 

Fotografía de Celia Barnert