Crónicas

El mono del Monkey Week 2019 arrasa con la lluvia

Monkey Week 2019 se planteaba como una edición de lo más impresionante: bandas internacionales, nuevos escenarios, más artistas, más actuaciones… y en sí, una evolución del evento hacia el futuro. Con colaboraciones con festivales como Tomavistas o el Festival Marvin, la nueva semana del mono tuvo lugar del 21 al 23 de noviembre en la Alameda de Hércules, con algunos showcases profesionales antes y durante el evento. Porque lo que caracteriza al festival sevillano es su variedad y su acercamiento con la gente. El que todos se unan por un único motivo: la música y todo lo relacionado con esta.

Jueves 21 de noviembre

Ya el primer día había problemas. Lamentablemente en Sevilla la lluvia no cesaba y tuvieron que reubicar todos los conciertos del escenario SGAE, que por las aguas podía tener alguna complicación técnica. Con esto, comenzamos el día con unos rAM0S Dual, que fueron cuanto menos curiosos. Un techno punk certero, con una batería que reventaba el escenario Jägermusic a base de ritmos electrónicos. Una buena manera de empezar pese a las circunstancias meteorológicas.

rAM0S Dual – Fotografía por Pablo B

Al menos una de las reubicaciones la pudimos pillar a tiempo, y vimos el gran ritmo de jazz y las elegantes melodías de Manola. El escenario INES, en colaboración el Instituto Cervantes, era literalmente una carpa hinchable, así que la lluvia no era rival para él. Sin embargo, ya por esa hora la lluvia ya cesaba y dejaba que la música se desarrollase tranquila.

Manola – Fotografía por Pablo B

Volvimos al Jägermusic, para esta ocasión ver a Monterrosa. Este dúo con total apoyo a la comunidad LGTB+ resulto ser simplemente fantástico, con una performance increíble, un mensaje contundente de reivindicación y unas melodías pegadizas y llenas de optimismo. Estos chicos tienen un buen futuro por delante.

Acabamos este día previo a los dos días grandes del evento con el concierto inaugural. El año pasado tuvimos Maria Arnal y Marcel Bagés, increíbles en el escenario, pero ahora teníamos un doblete particular. Juan Wauters y sus agradables melodías se unían a el sonido demoledor de Carolina Durante. Ambos conciertos fueron completamente distintos.

Juan Wauters, en un concierto muy cercano al público, sin banda, en el que estaba él solo y su guitarra, le pedía al público qué canciones tocar, que el tocaría lo que nosotros quisiésemos. Comentaba que hacía esta nueva gira así ya que con una banda detrás interpretando sus temas no se sentía él mismo, y se lo agradecimos. Porque Juan mostró todo lo que era él, y acabó tirándose al público, tocando su guitarra, mientras los más curiosos disfrutaban muy de cerca lo que tenía que decir.

En cambio Carolina Durante tuvo su formato de siempre, pero el público del Monkey no decepciono. Los pogos no cesaban y se notaba el fanatismo por la banda. Tocaron su nueva canción, No Tan Jóvenes, que habían sacado ese mismo día.

Acabamos la jornada con Ruiseñora, que era una mezcla extraña entre Camela y electrónica muy refinada, y el debut de una artista mexicana: Girl Ultra.

Girl Ultra – Fotografía por Pablo B

Viernes 22 de noviembre

Comenzamos el día acercándonos al nuevo escenario Tomavistas, situado en la discoteca Monasterio. Allí, un pequeño y nuevo escenario se alojaba, y empezaban a tocar Mausoleo. La banda valenciana dark wave tocó su EP Extraño, a parte de temas nuevos. Esperan sacar un nuevo LP en mayo.

Fuimos poco después al escenario INES para ver a Yana Zafiro. Sus melodías lo-fi y sus letras tristes encandilaron al público que allí estaba en una sesión cercana y sincera.

Yana Zafiro – Fotografía por Pablo B

Después llegamos a la discoteca Itaca, al otro lado de la Alameda, para ver a Victoria Ford. La banda sevillana dio un bolo muy enérgico y en el que se notaba la pasión por la música. Les acompañó en una de sus canciones Maria Yfeu, que con una buena voz consiguió que disfrutáramos mucho de la canción los allí presentes.

En seguida llegamos al Tomavistas de nuevo, en esta ocasión para ver a Amparito. Su energía punk hizo que se formara algún que otro pequeño pogo, y tenían al público bastante involucrado. Irradiaban personalidad con sus letras y su actitud en el escenario.

Continuamos con Cariño. Personalmente las he visto con esta 5 veces, pero esta fue la mejor por muchísima diferencia. Están bien sus canciones, pero no daban para lo que sucedió en el Jägermusic. Acabando, en sus últimos tres-cuatro temas, el público se volvió loco y hubo pogo. El tontipop consiguió que numerosas personas se pegaran al ritmo de Bisexual Canción Pop de Amor. Fue algo increíble de ver. Las madrileñas por supuesto estaban flipando, y agradecieron la energía de Sevilla. Pero claramente, esa no era la energía de Sevilla, era la energía del Monkey Week y del buen rollismo que existe en todo el festival.

Tras esto teníamos el primer plato grande de la noche. Los Punsetes se plantaban en el Teatro Alameda en una actuación, que pese a tener un sonido algo deficiente, subo paliarse con unas míticas canciones y unos visuales geniales. Aniquilación en directo es simplemente increíble, aunque echamos en falta alguna canción más de ¡Viva! en el setlist.

Los Punsetes – Fotografía por Pablo B

En ese momento, después de un bolo más que aceptable, teníamos un intervalo de tiempo hasta ver a Petróleo. Pero el Monkey hizo su magia, y el pequeño nuevo escenario ICAS guardaba una pequeña joyita escondida. Los Rolling Guanas, procedentes de Colombia, hicieron bailar a todos los que allí se acercaron esa noche. Canciones, que según describían ellos, eran de la carranga, música típica colombiana con toques campesinos. Un bolo muy divertido y diferente, muy interactivo, en el que aprendimos detalles de su cultura y en el que te das cuenta de la grandeza del Monkey Week. Pocas veces en un festival corriente vas a ver y descubrir cosas así.

Tras esto, si, fuimos a ver a Petróleo, con un Ignatus Farray que era acompañado por Los Tigres Leones. Un concierto extraño que se salvaba por la personalidad de su cantante, ya que pocas canciones tenían preparadas. Pese a ello, el concierto fue entretenido. Con un cansancio fuerte encima, acabamos la noche con Go Cactus en la Sala X, que mostró bastante potencial futuro.

Sábado 23 de noviembre

El último día comenzó bastante temprano, con Pavvla en el escenario INES. La artista madrileña en un set muy sencillo nos deleito con algunos de sus emotivos temas, que según comentaba evocan a sentimientos y pensamientos que tiene en su día a día.

Pavvla – Fotografía por Pablo B

Nos acercamos después a Itaca, para ver a los madrileños Olivia is a Ghost. Teniendo el que probablemente sea uno de los mejores nombres de grupo que existen, tocaban melodías que reivindicaban la conciencia por el cambio climático, afirmando que no hay un planeta B. Fueron muy especiales y se notaba su pasión por lo que estaban haciendo.

Olivia is a Ghost – Fotografía por Pablo B

Después íbamos a Texxcoco, al fin en un escenario SGAE no afectado por la lluvia, pero al entrar en el espacio Santa Clara, que albergaba también el escenario INES, nos esperaba una sorpresa más del mono. Maz, un rapero de Luxemburgo que estaba terminando su actuación, supo conquistar al público que allí estaba. Todo el mundo bailaba y disfrutaba de su rap en una performance increíble para la simpleza del escenario.

Ahora sí, Texxcoco salió al escenario con una potencia y una energía bestiales. Venían con un disco recién salido del horno, Side Effects of Proximity Pt. 1, que todo el mundo bailo desenfrenadamente pese a ser tan nuevo. La cantante agradeció a todo el público su implicación y su disfrute, y ella disfruto aun más del bolo. Se notaba que estaban muy felices tocando en Sevilla. Y nosotros también lo estábamos.

De mientras esperábamos a Mavica, también en SGAE, vimos un rato a Algunos Hombres, que tocaban en el escenario gratuito de la Alameda. No estuvieron nada mal, pero rápidamente nos acercamos para ver a aquella chica originaria de Cartagena que tenía mucho que decirnos. Fue un concierto muy personal, lleno de sentimiento, en el que agradecía mucho que algunos del público cantaran con ella sus canciones.

Bluish – Fotografía por Pablo B

Probamos a ver algo diferente, y buscando llegamos al pub Kafka, donde tocaban los portugueses Bluish. El dream pop de los portugueses consiguió ser una de las mejores propuestas del festival, música que te recorría la espalda y te ponía los pelos de punta. Todo gracias a una cantante que sonaba casi mejor que en estudio y un sonido impecable por parte de la sala.

La siguiente parada fue la fiesta de Sonido Muchacho en la sala Holiday, donde tocaba Bestia Bebé. Los argentinos dieron un bolazo, en el que los más cercanos no paraban de hacer pogo y cantar sus canciones. Sin duda hubo una verdadera fiesta en el barrio. 

Bestia Bebé – Fotografía por Pablo B

Tras esto pudimos ver a unas Hickeys en el Jägermusic que tenían un público algo calmado, hasta el final. Rompieron con todo el punk que tenían y aquello fue una locura. Hubo crowdsurfing y hubo disfrute generalizado de todo el mundo. El final hizo que todo mereciera la pena.

Hickeys – Fotografía por Pablo B

Las cancelaciones de Lysistrata por motivos personales y Tropical Fuck Storm por una gastroenteritis fueron un golpe duro para el último día del festival. Aun con esto, pudo dar tiempo para ver el post punk oscuro de Antifan, con su cantante y su actitud chulesca, y Quentin Gas, que sin Los Zíngaros ahora es bastante más electrónico, pero igual de loco y cercano con su audiencia.

La fiesta de Live Nation inesperadamente cambió también su horario, y esto provoco que Belako, junto al cansancio de todo el día sin parar, fuera el último concierto que viéramos del festival. Pero no se notó que fuera el último, porque los vascos lo dieron todo, y nosotros también. Comentaban que era como su fin de año musical, ya que era su último concierto hasta 2020, ya que estaban en la grabación de su nuevo disco. Sonaron temas como Lungs y algunos que no tocaban desde hacía tiempo como el mítico Sinnerman. El público estaba flipando y la sala acompañó en todos los aspectos a un cierre increíble.

Y esto es todo por este año. Esperemos que el Monkey Week siga a este nivel, ya que esta edición 2019 pese a la lluvia y las cancelaciones ha sido la mejor para ellos en años. Muchos asistentes y mucha variedad le dan al evento un futuro que esperemos que se prolongue por muchos años. Porque larga vida al mono, que tan especial es en el sur de nuestro país.