Crónicas

El emac.2019 tiene un color especial

La cuarta edición del emac. se convierte un año más en el epicentro de la cultura en Borriana. La música y el arte tomaron desde el 15 al 17 de febrero el CMC La Mercè, histórico edificio ubicado en el centro de la ciudad. La cuarta edición del festival destacó por seguir apoyándose en ese sello de identidad que le caracteriza (la figura de la mujer en el arte o la apuesta por el talento emergente y local) junto a la apertura a nuevas vertientes artísticas o musicales como son la danza, artes escénicas, sonidos del mundo y, sobre todo, el flamenco. Con los reclamos de Soleá Morente María José Llergo junto a Marc López, este género musical ha sido la piedra angular de la edición, mostrando que el eclecticismo del festival no tiene líneas rojas a la hora de programar cultura.

La vertiente artísticas del emac., conocida como emac.art, volvió a tener como gran protagonista a la Feria d’Artistes. Exposiciones, ilustradoras, fotógrafos o trabajos de madera pudieron verse (y adquirirse) durante todo el fin de semana. También durante todos los días la música no paró de sonar en el Escenari Plaça, donde más de diez DJs y selectores amenizaron la Plaça de la Mercè con todo tipo de música: desde el reggaeton de Bad Bunny al Blue Monday de New Order, pasando por sonidos más electrónicos o algunos de los grupos indies del momento como Carolina Durante.

En cuanto a los conciertos, que es la parte que más nos toca en esta crónica, este año el festival abría el claustro de La Mercè un día más, programando las primeras actuaciones el viernes por la tarde. El emac. lo abrirían danShe, un trío dedicado a la danza y artes escénicas. No voy a negarlo, abrir con esta propuesta es ser valiente y mostrar claramente unas intenciones de que el arte no entiende de barreras, ya que es un espectáculo menos accesible que el que podría ser un concierto. Las tres bailarinas llevaron al anfiteatro un show lleno de improvisación (ellas admitirían posteriormente que tampoco tuvieron mucho tiempo para prepararlo) y experimentación, que lo mismo cautivaba que descolocaba.

A pesar de que unos minutos antes de la actuación de María José Llergo y Marc López el Escenari Amfiteatre estaba vacío y era fácil encontrar sitio, nada más arrancar aquello se llenó de gente en uno de los conciertos con más expectación de toda la edición. Sin empezar siquiera, el dúo ya dejó patente que el concierto bebería del flamenco más tradicional (a través de canciones propias y versiones), desde el punto de vista de dos artistas pertenecientes a una joven generación.

Nada más Marc López empezó a rasguear la guitarra y María José Llergo empezó a cantar los primeros acordes, creo que cada uno de los asistentes pensamos lo mismo: “joder, esto va a ser grande”. Y así fue. Pese a su falta de experiencia y canciones (solo tienen algunas grabadas y están trabajando para sacar un disco), el talento que les rodea es incuestionable. La voz de María José Llergo fue como una llama que encendió toda la sala. Una llama cándida, con una impecable actitud de agradecimiento hacia el público e incluso siendo amable con los más pequeños y revoltosos niños de las primeras filas.

Durante su actuación pudimos ver temas propios, como una triste Nana del Mediterráneo, pero también versiones que supieron hacerlas propias, como el tango Al Gurugú. Posiblemente, el momento de mayor fascinación vendría en el tramo final del concierto. Primero, por una portentosa versión de Canción de soldados, tema muy aplaudido y que trata el tema de la guerra desde la perspectiva de la hermandad del pueblo y la defensa de los obreros y trabajadores. Segundo, por terminar con su canción más conocida, Niña de las Dunas, que acabó por encandilar a un público que les regaló una gran ovación.

María José Llergo y Marc López

Tras ellos, vendría el regreso de Pleasant Dreams a los escenarios. El grupo castellonense presentó los temas del que será su próximo disco, TEMPS (2019). Añadiendo capas más electrónicas a su indie-folk tradicional, la banda liderada por Juanjo Clausell y Pere Mendo desgranó temas como su versión del tema popular No en volem cap o su single Ja fa molt de temps. Un consistente retorno a los escenarios que seguro que se irá alargando conforme el disco sea accesible para el público.

En la jornada del sábado el festival se trasladó al Escenari emac, situado en el jardín del CMC La Mercè, para dar cabida a conciertos mucho más movidos y menos intimistas. La jornada empezaría con la actuación de los sevillanos Vera Fauna. Ante unas pocas decenas de asistentes (sí, se solapaban justo con la hora de después de comer), el grupo empezó con temas como Quiebro y nada, dejando patente su sonido cristalino, en ocasiones más cercano al pop más lo-fi y en ocasiones más cercano a la neo-psciodelia post-Innerspeaker.

Por otra parte, el cuarteto sevillano no tuvo mucha suerte, ya que sobre la mitad del concierto la guitarra de Javier Blanco dejaría de sonar. Tras intentar arreglarlo (con una jam improvisada de cuatro minutos de por medio), tuvieron que parar el concierto para buscar una solución. Por suerte, el grupo se lo tomó con humor, pudiendo continuar gracias a la ayuda de My Expansive Awareness, que les prestaron una guitarra. Retomaron el concierto con su versión de Luna Mora, donde dejaron patente las influencias de la música andaluza en sus composiciones. Final agridulce para un banda que, quizá por falta de tablas, pecó de inofensiva pese a ofrecer algunas canciones de estudio realmente deslumbrantes.

Y de la calidez y luz de Vera Fauna pasamos al concierto más gélido y oscuro de My Expansive Awareness. Poco se puede reprochar de su sonido, puesto que sonaron como un tiro. Al buen juego de voces de José Briceño y Lucía Escudero hay que sumar esas líneas de bajo casi memorables de Jota García, una sección rítmica potente a cargo de Juan Gracia y a un Diego Luis que remata tan bien ese sonido tan space rock, tan setetero y tan psicodélico con sus teclados y sintetizadores.

La banda maña repasó varios temas de su trayectoria (y alguna versión), destacando temas de su último álbum Going Nowhere (2017) como una espacial y envolvente Heaven u otros cortes más garageros como su single Something to Believe In. Ambos (doble single y álbum) presidían el centro del escenario junto al resto del merchandising de la banda. La actuación no estuvo exenta de problemas ya que, además de algunos pequeños apuros con el sonido del bajo, en mitad de un pasaje instrumental se enteraron de que les faltaban cinco minutos en vez de quince que esperaban. Tras “enzarzarse” brevemente con los técnicos de sonido, puesto que habían empezado con cierto retraso, consiguieron acabar el concierto con su setlist completo (agradecieron posteriormente este gesto). Y menos mal, ya que terminaron con una antológica The Wheel que retumbó en todo el jardín del convento.

My Expansive Awareness

A partir de las cinco de la tarde, aproximadamente, el emac. empezaría a llenarse de gente. Parte de esto lo tuvo la programación de un grupo local, Acoraçao. El cuarteto supuso la nota diferente del día con una original mezcla de sonidos, donde la samba y la electrónica más bailable pusieron al público a tono para lo que sería una noche de baile. El grupo formado por “Juanito”, “Pablinho”, “Jandrinho” y “Gonzalinho” fue un éxito en cuanto a ofrecer una propuesta disfrutable y fresca. Es pronto para aventurarse sobre el recorrido de la banda, pero siempre serán bienvenidos conciertos así.

Salfvman se propuso seguir haciéndonos bailar a los allí presentes, aunque de una forma mucho más pausada. Es más, demasiado lenta en un principio, con temas como , que pese a su elegancia no acabaron de conectar el público. El concierto fue ganando conforme fue avanzando, consiguiendo también reunir cada vez a más gente en las primeras filas. En esta segunda parte del concierto es donde pudimos ver más cabezas que se movían al son de la música, pies bailarines y un dúo más firme sobre el escenario. Pero claro, con temas como Marbella (que comparten junto a Terence) donde te piden bailar de esa manera tan adictiva, ¿quién va a decir que no?

Salfvman

El concierto más multitudinario de la jornada sería el de Delaporte. El dúo formado por Sandra Delaporte y Sergio Salvi venía a presentar su reciente debut, Como Anoche (2019), a modo de prueba para su gran fiesta presentación en Madrid a finales de mes. Antes de empezar, Sandra ya dejaba claro sus intenciones de llenar el escenario de “fuego”. Con su música, que a veces nos recuerda justamente a bandas como Bomba Estéreo, consiguieron lo que se propusieron: incendiar el jardín de La Mercè y poner a todo el mundo a bailar.

Mucho más desatados que en estudio, Delaporte bien merecen una oportunidad en directo. Con temas como Vamos a la Cama Ni un Beso, consiguieron poner a tono al público. También ayuda la actitud de Sandra sobre el escenario, tan cercana e hiperactiva a la vez, no dejando ni un segundo de descanso. Consiguió que el público corease con ella Cariñito, una versión apoteósica del tema de Novedades Carminha. El concierto finalizaría por todo lo alto con No Te Vas a Olvidar, una corta canción pegadiza y muy pop, y Un Jardín, que es su canción más conocida y con la que pusieron patas arriba los aledaños del escenario.

Delaporte

La jornada acabaría acercándose a las texturas más electrónicas y experimentales. Primero de la mano de dos viejos conocidos, beGun y Ocellot, que han sumado fuerzas en su proyecto Akkan. Presentándose en formato Live, vimos influencias de sonidos lejanos: desde ritmos que podrían sonar en Japón como el tema central de su último EP, KAI (2019), a electrónica más orgánica que parece venir de Sudamérica. Maravillosa propuesta apadrinada por Jägermusic y de la que esperamos mucha más música en el futuro. Mientras tanto, seguiremos recordando lo que bailamos en aquel Escenari emac.

La noche la cerrarían dos veteranos ante un público ya menguado respecto a la tarde. Uno es Chelis, DJ con más de una década de experiencia en las pistas de baile y con gran reputación. El otro, Tormix junto a sus amigos. El organizador del festival, y DJ borrianense, cerraría de nuevo la jornada del sábado a base de hits, tal y como viene a ser costumbre en el festival.

Esta es la crónica de las jornadas a las que pudimos asistir, ya que el domingo cerraría el festival con varios de los platos fuertes de la edición: la increíble Soleá Morente acompañada de Núria GrahamGangesNomembers. En resumidas cuentas, una edición que sigue la estela de sus éxitos anteriores y posiciona al emac. como un referente cultural y una cita imprescindible en la costa mediterránea dentro de la programación invernal.