Crónicas

FIB 2017 (IV): la despedida del domingo

El domingo comenzaba bien pronto en el escenario VISA con la banda The Magic Mor. El calor sofocante que caía sobre Benicàssim causó que en las primeras filas no viésemos a mucha gente durante el concierto, y es que la mayoría se resguardaban del sol al lado de la torre de sonido o bajo la sombra de los árboles. Pese a ello, la banda gaditana dio un buen recital de rock experimental, cercano a sonidos de grandes bandas como Flaming Lips o los últimos MGMT. Presentando su trabajo The Magic Boooooom!!!, dieron un concierto muy agradable para abrir el último día de festival.

Poco después de The Magic Mor, en el mismo escenario y con un poco menos de calor, entraría sobre el escenario Ron Gallo con su banda. Con un look sacado de la película Napoleon Dynamite, el joven músico norteamericano regaló un espectáculo de puro rock ‘n’ roll, con un gran manejo de la guitarra y con dos acompañantes muy entregados (el bajista sudó tanto en el concierto como cualquier fiber durante todo el festival). Finalmente, acabó con Young Lady, You’re Scaring Me, uno de los mejores temas de rock del año pasado y muy coreado por los asistentes.

El grupo de punk británico Slaves estuvo en su salsa. Había muchísimo público, principalmente inglés, lo que ayudó a que el dúo se complementara con los asistentes. Las primeras filas eran una auténtica locura. Por lo que se refiere al setlist se centraron en sus canciones más conocidas: Cheer up London, Where’s your Car Debbie, Consume or be consumed… Pura descarga de adrenalina para las primeras horas de la noche.

Con Dua Lipa vivimos uno de los mejores momentos divas del pop de esta edición. Con una voz espectacular, interpretó todas sus canciones famosas acompañada de una puesta en escena más bien sencilla. La cantante se hizo querer acercándose varias veces al foso para cantar junto a sus fans que se encontraban en las primeras filas.

Si la Mala consiguió la jornada del sábado ganarse al público ella solita, Bad Gyal hizo su parte el domingo. Acompañada por dos bailarinas y un DJ, consiguió llenar el South Beach a pesar del solape con Y&Y o los nacionales Love of Lesbian. Y es que lo de Bad Gyal es demasiado, siendo la enésima muestra en Benicàssim del éxito de los nuevos géneros. Con su dancehall consiguió que el público moviese el culo (literalmente) a su compás. No es cosa de música sino de magnetismo, quien estuvo allí quería ser como ella. No todos los músicos pueden montar una fiesta como la de la artista catalana sobre el escenario. Fuerte presencia pero también grandes hits, ¿o no habéis escuchado Fiebre?

El concierto de Years & Years fue uno de los conciertos más esperados del domingo. Su actuación, frente a un público entregadísimo hizo que Olly Alexander se emocionara varias veces a lo largo del show. Y es que el carisma de alguien así sobre un escenario se hace más que notable. No sabemos cómo lo hace, pero es increíble cómo consigue conectar con el público y sacarle el máximo partido a todas sus canciones, especialmente a King; el tema que los lanzó a la fama y que desató la locura en el recinto de conciertos de Benicàssim.

El último cabeza de cartel de la pasada edición del festival fue Kasabian. Volviendo después de 3 año, el grupo no llegaba como principal headliner pero sí con un disco más mainstream bajo el brazo. Al grupo de Meighan y Pizzorno no se les puede reprochar su actuación, y es que lo hicieron bien y no decepcionaron. Ahora bien, el setlist es otra historia. Puede que no seamos los mayores fans de For Crying Out Loud, pero ciertamente abusaron de su último largo (lo cual no quita que sea lógico). A excepción de algunos temas de este disco, en general las canciones desentonaban con sus mayores clásicos (el momento Put Your Life On It cortaba totalmente el rollo, pese a lo bonito que se quiera pintar lo de los móviles). Y aunque recuperaron canciones clásicas como I.D., también se dejaron en el tintero otras como Switchblade Smiles. Imperdonable. Pese a ello, las energías que desprendieron y sobre todo, canciones como Underdog L.S.F. volvieron loco a un público totalmente salvaje. Finalmente, acabaron con la conocidísima Fire, un himno ya entre los fans del grupo.

Tras Kasabian el público se dividiría entre las diferentes propuestas para acabar por todo lo alto una de las ediciones más exitosas del FIB que cerraría, como es de costumbre con Aldo Linares (tras la sesión de Amable). Un cierre agridulce que sabe a gloria y es que, como dicen Daft Punk, one more time, I gonna celebrate.

Fotografías: Web oficial del FIB

Vídeo: MrGeorge