Crónicas

FIB 2017 (I): el mejor jueves de la historia del festival

La primera jornada de esta edición pasará a la historia por ser posiblemente el jueves más cargado de la historia del festival. Hasta ahora el primer día destacaba por no tener todos los escenarios abiertos y, por lo tanto, tener un número menor de grupos. Este año (y esperamos que de cara al futuro), esto no ha sido así. Es más, para muchos fibers el jueves se trataba del día más fuerte en una mezcla de grupos clásicos y grandes representantes del nuevo “estilo” adoptado por el FIB.

La banda americana Sunflower Bean serían los encargados de abrir el festival en el mismísimo escenario Las Palmas. Si en algo destacaba la banda sobre el escenario era la increíble actitud de Julia Cumming. La bajista y vocalista se comió el escenario ella sola, pese a estar muy bien acompañada por su compañeros de grupo. Pese a que el concierto se pasó rápido entre temas de guitarras cortantes y otros más calmados como Erased, el final fue bastante apresurado, dejando al público con ganas de más.

No es de extrañar que parte de ese público lo recogiesen Gatomidi en el escenario Radio 3 FIB Club. El trío valenciano volvían a Benicàssim para tocar, esta vez sí, dentro del recinto. Tras los primeros acordes donde mostraron su faceta más rock consiguieron llenar poco a poco la carpa, donde incluso pudimos ver a asistentes británicos dándolo todo en las primeras filas.

Otros nacionales que también atrajeron público foráneo fueron Belako. Y no cualquier público, ya que en palabras del propio Melvin Benn, director del festival de Benicàssim y del Reading o Lollapalooza París, el de Belako fue el mejor concierto del FIB 2017 (por lo menos de las tres primeras jornadas). Y no hace falta que nos lo diga Melvin para que sepamos que Josu, Lore, Cris y Lander van a acabar siendo superestrellas. Los adelantos de su próximo álbum son un claro ejemplo de lo que puede llegar a dar esta banda.

Pero no solo Belako tocaban a esa hora, y es que teníamos uno de esos triple solapes dolorosos donde no sabes qué concierto ver. Mientras los de Vizcaya petaban el escenario principal, Twin Peaks agrupaba al público más internacional en el escenario VISA. La banda americana ha sabido hacerse hueco en la escena garage rock, mostrando una gran actitud sobre el escenario. Tuvieron el pero de que hubo demasiado parones entre canciones, cosa que lastra a una banda tan energética. Pese a ello, encandilaron tanto al público que saltaba en las primeras filas como los que estaban sentados a lo lejos.

Y al mismo tiempo, donde no daba tiempo a sentarse era en la apertura del escenario Sout Beach con Bejo y DJ Pimp. La música urbana ha llegado al FIB para quedarse, tal y como se vió durante las cuatro jornadas del festival, y Bejo fue un ejemplo de por qué. Pese al horario aún diurno (20:00), el rapero canario consiguió llevar el Bejismo al público de Benicàssim. Y es que además de regalar caramelos o mangos (que sepamos, nadie se abrió la cabeza) también hizo bailar y saltar al público, tanto con participación directa como a través de grandes canciones como Mango Mucho.

Pero si la música urbana parece que ha venido para quedarse, esto no quiere decir que los clásicos fibers se vean desplazados. Ya anocheciendo en el escenario Las Palmas, Ride sería el primer “cabeza de cartel” de tocar la edición. Y es que pese a ser cuartos de día, la mítica banda liderada por Andy Bell han encabezado festivales de gran formato durante los últimos años. Un ejemplo de la capacidad del FIB. Respecto al concierto, faltó un poco de punch a los de Oxford, ya que el sonido no hizo justicia ni al grupo ni a su repertorio. Mientras que temas de su último álbum pasaron más discretos (cosa que no entendemos ante dignas canciones como All I Want), su clasicazos fueron más reconocidos. Solo hay que poner el ejemplo de Vapour Trail sonando ya en la noche de Benicàssim. Exquisito.

Y aunque Ride es un grupo ampliamente reconocido, la masificación de recinto llegaría justo después con la tripla existente entre los escenarios Las Palmas y VISA. Paseando por el concierto de The Courteeners uno pensaría que The Weeknd estaría vacío, y es que los de Middleton son muy queridos entre el público anglosajón. El grupo de indie rock desplegó su mejor arsenal ante una inmensa cantidad de asistentes, en los que sería uno de los conciertos más multitudinarios del escenario secundario.

Pero no, The Weeknd no estaba vacío. El cantante canadiense está en la cresta (jeje) de la ola y no es para menos. En el FIB supo ganarse al público, comenzando con la hiperconocida Starboy. Por allí no estaban Daft Punk pero poco parecía importar, ya que muchos se maravillaron con la presencia del cantante. Acompañado por una banda, que tocaba a varios metros por encima de él, puede que no tuviésemos delante a la puesta en escena más espectacular, pero sí a un artista que gustó con un concierto muy chill en el que acabó por lo alto con I Feel It Coming y con The Hills como único tema del bis (en una interpretación llena de fuego). Eso sí, le acabó perjudicando el tiempo, y es que su actuación se hizo más bien corta.

A continuación, era el turno de Viva Suecia en la carpa de Radio 3. Debido al solape con el final de The Weeknd el concierto se fue llenando canción tras canción, hasta el punto de abarrotar la carpa por completo. Los murcianos lo dieron todo sobre el escenario (atención al vídeo grabado por FestFurz), haciendo disfrutar a un público entregado que respaldó a los artistas entre banderas suecas y a grito de “Viva Suiza”.

Y mientras tanto, sobre el escenario VISA tendría lugar el concierto de una de las bandas míticas del FIB: The Jesus and Mary Chain. Quienes fuimos a su concierto sabíamos que teníamos que ir con las expectativas bajas. La banda de los hermanos Reid está lejos de lo que fueron antaño y en sus últimos conciertos por la península decepcionaron. En el FIB fue todo lo contrario, y es que acabaron siendo uno de los conciertos de la jornada y del festival. Presentando su último álbum, Damage and Joy, trajeron bajo el brazo un setlist que supo tocar de todos los palos en su inmensa trayectoria, con clásicos como Head On o Just Like Honey (y eso que del mítico Psychocandy solo hubo dos canciones más la preciosa Some Candy Talking). Los escoceses ablandaron un poco su actitud fría en el escenario, lo que sirvió para conectar mejor con el público. Final para la historia con I Hate Rock n’ Roll, entre humo y luces epilépticas, y con un sonido sublime en las primeras filas.

La noche en el escenario principal la cerraría Bonobo con su formato Live. A diferencia de otros artistas en los que el Live y el DJ set son casi lo mismo, Simon Green demostró que merece la pena y mucho su formato Live. Una de las actuaciones de electrónica más destacadas del festival, donde los pies se movían solos y se entraba en trance ante ritmos cercanos al downtempo e incluso jazz. También un hurra por su banda y por la increíble Szjerdene, cantante que le acompañó durante el concierto. Un auténtico regalo para cerrar, posiblemente, el mejor jueves de la historia del festival.

 

Fotografía: Página web del FIB