Crónicas

FIB 2017 (III): un sábado de record

El sábado arrancamos con Dinosaur Jr, uno de los grandes grupos de rock alternativo de los 80-90. Durante el concierto tocaron algunos de sus principales temas como Feel the Pain y también incluyeron la versión de Just like heaven del grupo The Cure (un clásico en sus setlists). Además, el concierto tuvo un invitado especial, Chad Smith, batería de RHCP, estuvo viéndolo desde un lateral. Incluso parte del público afirma haber visto a Flea, el famoso bajista de la banda de Los Ángeles, junto a su compañero. Pese a su importancia en la historia de la música, a la banda les faltó fuerza y sonido, algo imperdonable para un grupo de su estilo. No obstante, muchos fans quedaron satisfechos tan solo con ver a J Mascis en directo, líder de la formación y uno de los grandes guitarristas de la historia del rock.

No habían acabado Dinosaur Jr y la Mala Rodríguez empezaba ya a romper el escenario VISA. Tras la clara apuesta del FIB por la música urbana, la inclusión en el cartel de la Mala era obligatoria. Era la primera vez que actuaba en el FIB y fue uno de los conciertos nacionales más multitudinarios, con un escenario secundario lleno hasta la bandera. La rapera gaditana puso los pelos de punta al público con su potente e imponente presencia. Acompañada por cuatro bailarinas y un dj, apostó por sus canciones más bailables, marcada por clásicos como Tengo un trato, Quién manda o Nanain. Si duda, la Mala se mostró como una figura femenina imprescindible en la cultura musical del país, siendo ejemplo de ello cuando consiguió levantar a todo el público en Por la noche. Momento para el recuerdo cuando sacó su famoso bate de béisbol en la violenta y atrapante 33, donde consiguió en poco más de 2 minutos someter al público. Por otro lado, cabe destacar la gran labor de sus bailarinas, que no solo dieron un espectáculo de baile, sino que también supieron acompañar en todo momento el show mediante el uso de banderas o incluso pistolas de agua, donde más de uno acabó mojado. La Mala estuvo muy agradecida en todo momento al público, ganándose aún más el cariño de sus fans y demostrando que es una de las artistas más grandes del panorama nacional.

Más tarde dio comienzo uno de los conciertos más importantes para el público británico: Liam Gallagher. Los de seguridad tuvieron hasta que dirigir mediante vallas humanas al público hacia el final para que no hubiera ninguna aglomeración alrededor del escenario. Gallagher dio inicio al concierto con las míticas Rock ‘n’ Roll Star y Morning Glory de Oasis, consiguiendo desde las primeras estrofas que los asistentes (en su mayoría ingleses) coreasen junto a él. Con la atención del público ya fijada en él, comenzó con temas nuevos como Wall of Glass entre otras. Se notó que el público le quería, pero sobre todo que le querían por Oasis. El concierto tuvo un final apoteósico con Wonderwall, que todo el mundo (aunque pasara por allí) coreó a pleno pulmón.

Simultáneamente con Liam, teníamos a los valencianos Navvier en el Beach Club. Con Pentathlon, su último EP, bajo el brazo y con su último single Dantale pusieron a un gran número de gente a bailar a ritmo de electrónica. Los efectos visuales como de costumbre estaban logradísimos. Morimos de ganas de ver qué le depara el futuro a una banda como ésta, ya que cuentan con un estilo propio con el que han conseguido formar parte del cartel del FIB tan solo unos meses después de haber publicado su primer EP.

La actuación de Surfin’ Bichos se vió truncada desde el principio por varios problemas técnicos, sobre todo con los bajos. Además, aunque otros artistas nacionales similares consiguieron una gran afluencias, los Surfin’ Bichos se vieron lastrados por el solape con Liam Gallagher. Por otro lado, el poder escuchar Hermanos Carnales en el FIB supuso un gran aliciente para sus fans más acérrimos, que no dudaron en apostar por el grupo manchego. Una esperada vuelta a los escenarios que no podía faltar en el festival de Benicàssim.

Pero si un grupo generaba gran expectación en el festival ese eran los Red Hot Chili Peppers. La banda californiana fue el principal culpable de la jornada más masiva de la historia de FIB, con 53.000 personas en el recinto. Y si echamos la culpa a los RHCP es con razón, ya que la enorme explanada que tiene delante el escenario Las Palmas estaba hasta la bandera, algo nunca visto en otros grandes conciertos del festival. Respecto al concierto, la puesta en escena de la banda fue increíble e incontestable, con varias pantallas circulares de gran tamaño que no solo permitían a los espectadores poder ver al grupo desde lejos, sino que además permitía jugar con diferentes filtros y colores. La banda empezó con Josh Klinghoffer, Chad Smith y Flea sobre el escenario en una jam introductoria. Estos dos últimos demostraron durante todo el concierto que se tratan de uno de los mejores baterías y uno de los mejores bajistas en la escena rock mundial, con un estado de forma envidiable. Ya comenzando la primera canción, Around the world, entró en escena Anthony Kiedis, líder de la banda que pese a que intentó pegar botes durante todo el concierto, se le vió un poco falto de energía. Respecto al setlist, posiblemente no fue el más acertado para el tiempo programado, y es que una banda de la trayectoria de RHCP acabó dejándose temas clásico como Otherside, Can’t Stop o Snow. Eso sí, no vamos a negar que el público disfrutó también de otros grandes hits como Dani California o el single de su último álbum, Dark Necessites. Un reproche que quizá se le hizo a la banda es el tirar de covers como la magnífica I wanna be your dog de The Stooges, además de Jimmi Hendrix o Stevie Wonder, cuando el grupo no tocó algunos de los temas como los mencionados anteriormente. Al final, ya en el bis, los RCHP acabarían con la ultraconocida Give It Away, haciendo saltar a un público ya satisfecho.

A los cinco minutos de que empezara RHCP, en el escenario VISA empezaba a tocar Pete Doherty. Se podría hacer una crónica entera solo para cubrir su actuación. El cantante y poeta sabía que competía con el gran cabezón del festival así que se esforzó para no defraudar a sus fans. Bajó antes de empezar su concierto para hacerse fotos con los que guardaban sitio para verle. Oh, e inició la actuación con un cambio de vestuario ante todo el público. Quizá el hombre iba un poco demasiado contento, pero aún así demostró todo su talento. Su setlist combinó canciones suyas en solitario como I Don’t Love Anyone (but You’re Not Just Anyone) con You’re my Waterloo de The Libertines o Fuck Forever de su otro grupo, Babyshambles, con la que cerró el concierto. También nos gustaría destacar la gran actuación del pipa que pilló al vuelo todas las guitarras que Doherty le tiró y recuperó todos los soportes de micrófono que lanzó el cantante al público.

Fotografías: Web oficial del FIB