Crónicas

FIB 2017 (II): la gran fiesta nacional del viernes

El viernes se presentaba como una de las jornadas más nacionales del festival. Ejemplo de ello fueron los mallorquines The Wheels, que no nos engañaron pese sus agradecimientos en inglés. La banda presentaba su reciente álbum The Year of the Monkey, empezando el concierto con la fabulosa Manikin Queen. La banda consiguió desde el primer momento atraer al público con su pop psicodélico donde había una clara dominación de las guitarras. Si el año pasado fueron Baywaves, este año The Wheels nos ha demostrado con canciones como Mr. Hyde que ponen el listón muy alto a las bandas emergentes de próximos años.

Poco después de que comenzasen los baleares, en el escenario VISA volverían al FIB los ingleses Childhood. Es curioso lo de la banda de Ben Romans-Hopcraft y Leo Dobsen, y es que parece la típica banda inglesa pero sonando a otra cosa distinta. A punto de lanzar su segunda álbum, Universal High, apostaron por presentar este trabajo y dejar de lado su notable Lacuna. Pese a que demostraron detalles de calidad, con un sonido más cercano al retro soul o incluso al pop de Michael Jackson, muchos fans se quedaron con ganas de los grandes temas de su primer largo. Y es que canciones como Cameo California Lights sonaron de lujo, pero ello no quita que muchos echásemos de menos Solemn Skies.

Esa rabia que teníamos algunos por no haber podido escuchar las grandes canciones del Lacuna se pudo soltar en el concierto de uno de los grupos españoles más internacionales: Mourn. El grupo de Jazz, Carla, Leia y Antonio ya no engañan a nadie por su edad y es que su música, muy influenciada por el underground de principios de los 90, ya ha traspasado fronteras. Un claro ejemplo de ello se podía ver fijándose en el público asistente, el cual era variopinto en cuanto a nacionalidades. Mourn es un grupo que sabe explotar mejor en una sala, teniendo a la gente cerca, pero en el FIB, conjuntados con ropa blanca pintada a colores, supieron transmitir su garra tanto en los temas de su primer álbum homónimo como en su Ha, Ha, He!. Si tenemos que poner una pega sería la falta de actitud por parte del público en canciones como Gertrudis, Get Through This!, donde la banda nos invitaba a mover la cabeza y gritar.

Acabando Mourn comenzaba en el escenario VISA uno de los conciertos más esperados de la jornada, el de Temples. La banda volvía a Benicàssim después de 4 años tras haber dado un salto de popularidad gracias a sus dos preciosos álbums. A diferencia de Childhood, Temples sí supo elegir un setlist en el que destacaba tanto lo mejor de Sun Structures como de Volcano. Tras algún problemilla en A Question Isn’t Answered (primera canción que tocaron), acabaron sonando como un tiro, no dejándose ninguno de los principales singles que tienen. Con Shelter Song como cierre, el público que llenaba la explanada delante del VISA acabó coreando al unísono.

Tras un pequeño descanso, en el mismo escenario llegaría el momento de uno de los conciertos más salvajes y divertidos del festival. Aunque a veces se podía dudar de si nos encontrábamos en las fiestas del pueblo, la que armó Joe Crepúsculo fue una de esas actuaciones que se te quedan en la retina (y en los músculos en forma de agujetas). Crepus no vino solo y es que iba acompañado de un auténtico all-star capitaneados por Aaron Rux y Tomasito, además de varios músicos y un coctelero (no entendemos por qué no había existido antes esta figura en los conciertos). Mención especial la de Tomasito que no paró quieto en todo el concierto y acabó semidesnudo pateando el tablero con los zapatos en las manos. Y si Tomasito se salió, a mitad concierto entró en escena otro viejo conocido, Alacrán (a.k.a. Nacho Vigalondo). Alacrán fue otro que estuvo colossal durante todo el concierto, y es que no es nada fácil bailar con su ritmo, dentro de un traje, en la noche veraniega de Benicàssim. En el show de Crepus no faltaron canciones memorables como Música para adultos o Tus cosas buenas, pero si destacamos una fue el apoteósico final con Mi fábrica de baile, donde el escenario se llenó de gente bailando como si no hubiese un mañana (ojo al vídeo grabado por FestFurz).

Más de uno se lamentaría al irse pronto de Crepus para coger sitio para Los Planetas, y es que ni Islamabad en vivo estaría a la altura del final que nos dieron Joe Crepúsculo y compañía. Por otra parte, el grupo de Jota y compañía no estuvo en su mejor noche, pese a que según ellos mismos tocaban “en casa”. Con un setlist ciertamente anticlimático, el concierto destacó por su corta duración y por sus problemas de sonido. Puede que Los Planetas no tuviesen un buen día, pero siguen siendo uno de esos grupos característicos del festival.

Y con el final de Los Planetas empezaría a llenarse el recinto con el más del 50% de los asistentes que conforman al público internacional. Parte de la culpa la tuvieron 2manydjs en el escenario VISA. Los hermanos belgas David y Stephen Dewaele volvían al FIB tras pasar en la anterior edición en su formato Soulwax. Aunque coincidían con el final de Los Planetas y el principio de Foals, consiguieron atraer a mucha gente con ganas de bailar. Y es que en el FIB demostraron por qué son un dj set tan bien considerado. Remixes de temas como Kids de MGMT o Let It Happen de Tame Impala ayudaron a mantener a la gente on fire.

La noche del viernes se recordará por tener la primera tricabecera real en una noche de FIB (sí, ya sabemos que en el 2005 tocaron en un día Oasis, Nick Cave, LCD Soundsystem y Kasabian, pero el cabeza era solo el grupo de los Gallagher). Si se tuviese que decir quién fue el triunfador de los tres cabezas del viernes, posiblemente Foals sería el que tendría más papeletas de ganar. Con un gran número de público, el grupo de Yannis Philippakis empezó muy fuerte, con una aura a superestrellas de rock alrededor de ellos durante todo el concierto. Pese a ello, el tiempo les pesó, y lo que comenzó como uno de los conciertos del festival empezó a hacerse largo con temas que dormían a parte de los asistentes. Si a algunos conciertos les faltó tiempo, a Foals les sobró, y es que con algunas canciones menos hubiéramos tenido un show sublime. Este es el salto que les falta pegar para ser headliners en solitario. Pese a ello, mejoraron al final con la llegada de algunos de sus principales hits, como Inhaler o What Went Down. Yannis bajó varias veces al foso, donde parece que se quedó con ganas de hacer crowdsurfing. Puede que la locura británica de las primeras filas le echase hacia atrás. Al final acabaron con Two Steps, Twice y nos dejaron con la duda de si el año que viene volverán a España para encabezar otro festival o si ya, por fin, se cogen un tiempo para plantearse ese paso a true headliner.

Después de cuatro años apartados de los escenarios, La Casa Azul vuelve a estar de gira y una de sus paradas se encontraba en Benicàssim. Superados los problemas técnicos en su primer concierto de la gira, esta vez sonaron muchísimo mejor, con una ejecución impecable. Tocaron sus temas más conocidos, como Superguay Como un fan en acústico al piano. Además de Gran esfera, la que será la última canción de su próximo disco, que tanto esperamos. Finalmente, y como de costumbre, acabaron la actuación con su superhit La revolución sexual, para el deleite de los numerosos fans que se acercaron al escenario VISA.

Para el cierre del escenario principal el FIB contaba con su último tricabeza del viernes: deadmau5. Aunque debemos considerar que para gustos los colores, su concierto fue de los más decepcionantes. Con una puesta en escena regular (lejos de The Chemical Brothers el año pasado, por ejemplo), su conexión entre techno y house no pegó en este festival a esa hora. Una lástima de final en el principal para una jornada donde destacaron grupos que fueron una auténtica fiesta.

Fotografía: Web oficial del FIB