Crónicas

FIB 2018 (I): Jueves

Este FIB 2018 lo empezamos con los ritmos tranquilos de Nadia Sheik y el buen rollo de Polock, que consiguieron mover a bastante gente al interior del recinto. Cabe destacar la apuesta del festival por estos dos grupos “de la terreta” que conquistaron el escenario FIB Club (la carpa).

Más tarde salieron al escenario principal los ingleses Nothing but thieves, ante gran cantidad de público que no se dejó achicar por el sol que todavía brillaba.

En el escenario principal era el turno de Two Door Cinema Club, un nombre que siempre triunfa en un festival como el FIB. El público coreó todos sus temas, especialmente su archifamoso What you Know que para descontento de algunos interpretaron durante el concierto y no en el bis, tal y como se esperaba.

Seguidamente a aquellos con un gusto más ecléctico les tocó correr para atravesar el recinto y llegar al escenario South Beach, donde actuaban Sofi Tukker. Con una puesta en escena con mucho gancho, hizo las delicias de la gran cantidad de asistentes que consiguieron atraer. Sin duda uno de los artistas revelación del jueves para gran parte del público.

Veinte minutos antes de la medianoche, en la carpa empezó a sonar los acordes noventeros de Carolina Durante. El grupo, a pesar de su corta trayectoria y los relativamente pocos temas que han sacado, consiguieron reunir un gran número de personas que no pararon de corear y bailar sus letras.

En el escenario VISA le tocó actuar a los españoles Izal. En plena presentación de su último trabajo interpretaron temas como El Pozo o Pausa. Todo ello sin olvidar grandes temas de su carrera como Copacabana o Qué bien, entre muchas otras.

Y para terminar, Ley DJ fue la encargada de poner el broche de oro al primer día al ritmo de mashups con los mejores temas de la música indie actual.

El rapero Travis Scott fue la principal anécdota de la jornada. El cabeza de cartel del jueves, la actuación más esperada para el director del propio festival, se hizo esperar nada más ni nada menos que 40 minutos para subir al escenario. Una auténtica lástima, teniendo en cuenta el espectáculo que ofrece el artista y que tuvimos que disfrutar en su versión acelerada y desesperada por intentar meter el máximo de temas posibles en la franja reducida que les había quedado. El escenario por completo estaba cubierto por pantallas y creaba la ilusión óptica de una pantalla gigante por la cual el rapero saltaba de un de un lado al otro. Y por supuesto, en los momentos cumbre hubo cañones con fuego, por supuesto.