Artistas y bandas

Grebes: pequeñas canciones de pop

No soy muy fan de las playlists recomendadas de Spotify. Tengo que admitir que a veces aciertan pero, de forma general, suelen obligarme a escuchar esperpentos que preferiría que no apareciesen en mi actividad. Grebes no es el caso. Este es el proyecto en solitario de Jacob Ungerleider (teclista de Natalie Prass) y ha conseguido cierta fama en el panorama independiente de Estados Unidos gracias a wyd, su primer single, que ha conseguido meterse en varias de las playlists de la plataforma de streaming.

Cuando escuché wyd me enganché rápidamente. Guitarras con ramalazos psicodélicos que envuelven capas de jugosos sintetizadores. El resultado es un tema delicado pero adictivo. Como era la única canción de Grebes, decidí esperar a que sacase más para ver si había sido cuestión de suerte o talento. Seguí su cuenta en Spotify y solo tuve que esperar a que me llegase la notificación de una nueva canción: One Trick Pony. Más introspectiva, el segundo adelanto no necesita ni dos minutos para reafirmar al artista de Richmond (Virginia) como un gran compositor de canciones pop. Lo mismo ocurre con Baleev, su tercer single, que es más dinámico y sigue incidiendo en esa perfecta conjunción entre su melancólica voz y unas melodías que recuerdan a nombres como Andy Shauf o incluso Mini Mansions.

El disco debut de Grebes salió el 28 de junio bajo el nombre de House Creature (Broken Circles, 2019), un nombre idóneo para un trabajo que consigue crear una atmósfera lánguida y apasionante. Un grito de soledad rodeado de una gran belleza que Ungerleider consigue entremezclando sonidos provenientes del dream pop o el folk. Un resultado tan frágil y armónico que tiene su intríngulis el poder recomendar el disco, pues es de esas piezas que prefiero guardar bajo llave y disfrutar en solitario.

Además de sus tres adelantos, dentro de House Creature también se encuentra su canción más escuchada hasta el momento, Halo. El quinto corte del disco se aleja levemente de la tónica anterior para amarrarse a la vertiente más acústica y pausada. Tanto en este tema como de forma general en el disco encuentro momentos que me recuerdan a Wilco o Sufjan Stevens.

Que se trate de un proyecto tan intimista y con una proyección tan poco internacional me hace dudar del recorrido que tendrá Grebes en el futuro. Por ahora, además de lanzar el álbum, el artista ha ofrecido algún concierto en Estados Unidos en formato trío. Cruzaré los dedos para que llegue a atravesar el Atlántico aunque, por ahora, seguiré disfrutando de una de las joyas que nos ha dejado el año.