Crónicas

Crónica de la séptima edición del feCStival

El feCStival celebró su séptima edición el pasado 5 de octubre en el ya tradicional Parque de Rafalafena de Castellón. La organización volvió a repetir fórmulas exitosas como la programación infantil, que aseguraba la presencia de familias durante la mañana, el uso de vasos reutilizables o la disposición de dos escenarios. Aún así, en la zona del público se tenía la sensación de que el lleno era mayor que en años anteriores, lo que seguramente se debió a dos nombres propios: Delaporte y, sobre todo, Cupido.

Cupido cumplió con las expectativas que se crearon a su alrededor y consiguieron abarrotar las primeras filas del escenario principal. El supergrupo formado por el trapero Pimp Flaco y la banda de pop Solo Astra tiene apenas un año de vida pero su tirón es incontestable. Con una media de edad baja entre el asistentes, Cupido demostró que la gente joven de Castellón también quiere ir a conciertos. Tras una temporada donde la ciudad está viendo como se cierran varias salas, algunos focos han puesto luz sobre la juventud y la falta de interés de estos en pagar por ir a directos. Pues bien, el feCStival demostró que no es cuestión de falta de interés sino de saber programar y apostar por nuevos estilos y artistas que conecten con las nuevas generaciones.

Esa conexión estuvo patente en el concierto de Cupido. Con un estilo pop embadurnado de capas de autotune, la banda mostró todo su amor a un público que no paró de corear los temas. Cupido exprimió al máximo lo mejor de cada una de sus partes: el carácter y carisma de Flaco con la cuidada fracción instrumental de Solo Astra. Tocaron al completo su álbum debut, Préstame un Sentimiento (2019), demostrando que temas como Autoestima, U Know o el cierre, No Sabes Mentir, se han convertido en algunos de los himnos del año. Asimismo, al igual que venían haciendo en la gira, versionaron dos de los temas más “pop” que tienen en su repertorio Pimp Flaco y su compañero Kinder Malo: Me Da Igual A Veces. Ambos temas funcionaron correctamente dentro del repertorio, valiendo como ejemplo de que Pimp Flaco ya estaba enamorado de la música pop desde hace tiempo.

Tras el lleno absoluto de Cupido se notó algo de bajón en la zona del escenario principal, que volvió a niveles de asistencia similares a los de ediciones anteriores para cuando Delaporte salieron al escenario. Con su synth-pop más fresco y bailable demostraron una vez más que son uno de los mejores grupos de su género dentro del panorama nacional. Con el carisma que les caracteriza pusieron a bailar a todo el público con algunos de los temas más pegadizos de su discografía: Superman, Ni Un Beso, Azul Marino, Un Jardín… Todo ello acompañado de los mejores ritmos y una puesta en escena sencilla pero elegante, que permitió a Sandra, la vocalista, darlo todo sobre el escenario y hacer partícipe del espectáculo a todos los asistentes. Una gran apuesta que sirvió como broche perfecto para dar cierre al festival, siempre cargado de buen rollo.

Delaporte – Fotografía de Celia Barnert

Antes de los conciertos de los dos cabezas de cartel de la edición, el festival había arrancado con el quasi-debut de los locales Annacrusa. La banda formada por Anna Dobon (Dédalo) y Sevi (Guilles) actuaron bajo un sol radiante, con decenas de asistentes ubicados a la sombra del Escenario Plaza. A pesar de ello, consiguieron crear su propia atmósfera oscura con un post-rock de corte progresivo donde hubo momentos más acústicos e incluso líricas muy emotivas (Campo de Batalla). Por su parte, Balloon Flights actuaron en el Escenario Jardín, protegido por los árboles de alrededor. Sorprendentemente, era el primer concierto del grupo en el festival, pese a ser uno de las bandas de punk rock más destacadas a nivel local en los últimos años. El directo fue un no parar, con el trío soltando temas cañeros uno detrás de otro. Comenzaron con la potente Reach New Lows de su último trabajo, Psychologically Broken (2018), que sirvió para sentar las bases del resto de la actuación a nivel de sonoridad y actitud. Conforme avanzaron los minutos también aparecieron temas del Staten Island (2016), al cual se aferraron más en el tramo final del concierto, e incluso hubo un homenaje a la recientemente fallecida Kim Shattuck, ya que la banda interpretó el tema Big Mouth de The Muffs.

Balloon Flights – Fotografía de Celia Barnert

Sin duda, este año ha sido uno de los más eclécticos en lo que al cartel del festival se refiere. Un ejemplo de ello lo tenemos en los valencianos Valira. Su estilo lo podríamos encuadrar dentro del pop-rock, con tintes de mestizaje y rap. Y no podría ser de otra forma, pues la banda surge como un nuevo proyecto de Juan Zanza, guitarrista de La Raíz. Tal y como ellos mismos dijeron, últimamente han tenido un gran ascenso en el panorama musical, y mostraron su agradecimiento a la organización del festival por contar con ellos antes de que su popularidad comenzara a aumentar. El grupo presentó su primer LP (y único, por el momento), que ejecutaron de forma exitosa ante un buen puñado de gente en el escenario principal. Consiguieron dar un buen directo: voces e instrumentos correctos, acompañados de un gran derroche de energía que acompañó a los últimos rayos de sol.

Quizá Caboverde fueron los más perjudicados en cuanto a horarios se refiere, ya que se encargaron de poner la banda sonora a esas horas que separan el “tardeo” de la noche. Además, les tocó actuar en el Escenario Jardín, más alejado de la zona de food trucks, a una hora donde parte del público ya pensaba en cenar. A pesar de ello, consiguieron reunir a bastantes asistentes, incluidas las primeras filas. Con la particular voz de su cantante y sus incombustibles músicos, estuvieron presentado en directo su disco debut, La Peor Versión de Nosotros Mismos (2018), ligeramente desmerecido por algunos problemas técnicos con el sonido. Aún así, dejaron un buen sabor de boca y ganas de volver a verles en condiciones más favorables que les permitan entregar en directo todo el potencial que este grupo puede darnos.

El plato fuerte dentro de los grupos locales serían Novio Caballo. La banda ya ha atravesado (y reventado) la “frontera” de la provincia de Castellón y se ha convertido en uno de los grupos debutantes más destacados del panorama nacional. El grupo presentó su reciente debut homónimo junto a varios temas que vienen presentando en directo (como por ejemplo Dogma, con la que cerraron el concierto). Desde Mi Arte hasta la famosa Jesús es Negro, pasando por hits como 1985 Fiesta, el quinteto demostró un gran desparpajo y una actitud tan irreverente como profesional. El Escenario Plaza se convirtió en una especie de “pista de baile” para el indie rock apuntalado con detalles electrónicos, con un público sumergido (“caballo” incluido en las primeras filas) que cantó las canciones más conocidas de su disco.

Novio Caballo – Fotografía de Celia Barnert

Tras ganar la primera edición del Dipcas Music Festival, el concurso musical patrocinado por la Diputación de Castellón, los toledanos Veintiuno regresaron a Castellón con motivo del feCStival. Sin duda, son una banda de pop que cuenta con todos los ingredientes para gustar a un público más joven, volviendo a utilizar un formato estilo “boyband” que recuerda a otras formaciones de hace décadas. Su canción más conocida es con mucha diferencia Dopamina, con la que cerraron el concierto. El hit de esta joven banda ha sonado mucho este verano y se evidenció en que gran parte del público la coreó. Muy carismáticos sobre el escenario, es muy probable que estemos ante una de esos grupos que puedan llenar grandes recintos en cosa de unos años. Y si no, tiempo al tiempo.

Objetivo 2020

Después de celebrar una de las ediciones más exitosas del festival (o la que más), donde el sold-out ha llegado incluso a rozarse, el festival ya ha dejado caer en redes sociales que tienen en el punto de mira el próximo año. Aunque el feCStival se caracteriza por su variedad de estilos a la hora de programar, las buenas sensaciones de la séptima edición quizá marquen el camino de la octava. Al igual que este año ha pasado con grupos como Cupido o Novio Caballo, la clave a la hora de confeccionar el cartel está en contratar a los artistas justo antes de despuntar.

A pesar de lo buena que ha sido la última edición, el público también ha visto patente algunos detalles por mejorar como la gestión de las colas en la entrada y en las barras o la falta de urinarios para las horas punta. Pequeñas minucias para perfeccionar un festival que va creciendo edición a edición.

 

Redacción: Iván Segura y Sergio Balaguer

Fotografías: Celia Barnert